lunes, 4 de enero de 2010

La última estación

Desde hacía ya un tiempo soñaba con trenes, trenes constantemente. Trenes en marcha, trenes estrellados, trenes del revés, trenes parados, trenes que no eran trenes, trenes desde dentro, trenes desde fuera.

Sencillamente pensaba que su vida era como una frenética estacion: llena de subidas, bajadas, reencuentros, despedidas. Sin cesar.

Lo que no hizo nunca fue retroceder, ¿acaso los trenes daban media vuelta a mitad del camino?. Pero sí, a veces se paraba a saborear la situación, lo contemplaba todo, con los ojos como platos, se los frotaba, los abría aun más. Se rascaba la parte de atrás de la cabeza y decía "Sí sí sí". Y excitado volvía a caminar.

Tampoco quitó ninguna traviesa de las vías. "¿Para qué?"-se preguntaba. En el fondo sabía que las cosas que vienen atravesadas son necesarias en la vida y procuraba no darle mucho protagonismo. Solo recorrer con sus dos pies esas dos líneas paralelas(a veces de sólido metal y otras de un cristal exquisito) que se unían en el horizonte como infinitesimales luces de posición.

Mientras se enfriaba el café la contaba todo esto y sudaba y gritaba y estaba excitado, como poseído por una euforia que quién sabía de donde venía. Ella se limitó a sonreir y a decirle:
Estás como una cabra.
Y el la contestó mientras se daba unos golpes en la barriga:
Estaré loco, pero los locos somos los únicos que no descarrilamos.


Trenes desde dentro,

trenes desde fuera,

el café que se enfría

y aquel final de la vía

que nunca llega.

3 comentarios:

  1. varo!!! que alegria leerte, me metia en el blog pero no veia nunca nada :-(

    pero me alegro un monton que te acordases de mi, que ilusion!! mil gracias guapo

    te seguire de cerca :D

    y feliz año a ti tb

    muy bueno lo que escribes, te lo dije y te lo vuelvo a decir, no lo dejes!!

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  2. difiero en tu opinion, si la felicidad no exisitiese creo que nadie habria malgastado su tiempo en definirlo, buscar una palabra y hacer ver al resto que la felicidad existe. solo hayq eu luchar por ello

    y te digo que la felicidad existe ;-)

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  3. la felicidad no existe, es un dogma, mas que eso, un hecho. Que la gente se detenga a definir la felicidad no implica que exista. La felicidad es un concepto abstracto, irreal, subjetivo, y siempre inalcanzable.
    Aquellos que defienden la existencia de la misma -o de otros clichés irracionales, como el destino o la libertad- son presos de su propio placebo mental, del analgésico social del que se ha estado drogando el ser humano desde que empezó a plantearse el sentido de la vida.

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